Friday, 8 February 2013

Hemos escuchado: Las leyendas de Bécquer

El pasado domingo se presentó en el teatro Compact Gran Vía de Madrid una obra completamente nueva basada en las célebres leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer. Dado lo arriesgado de presentar un espectáculo de gran formato como éste, sin el apoyo de una gran productora detrás -como en el casto de El último jinete- han decidido presentarla en concierto bajo el programa de La Orquesta Sinfónica de Chamartín, que dirigie César Belda, compositor de la música de la obra.

Las leyendas no son ni una ópera contemporánea con su "incomodidad" sonora y sus disonancias, ni un musical pop, contemporáneo, ni clásico, sin toques jazz, tango o salsa -que es lo que se lleva ahora- es una obra musical absolutamente lírica que al haber sido creada en España, cantada en español, con partes habladas y cantadas, y sobre todo, al contar con géneros típicamente españoles como la jota puede considerarse una zarzuela. Pero al haber sido compuesta hoy en día, se trataría de una zarzuela contemporánea posmoderna ya que bebe de muchas fuentes.

César Belda ha buscado la belleza antes que la originalidad o la innovación. Es una obra poco arriesgada sonoramente pero muy elegante según cánones del siglo XX y sobre todo "bella" si echamos la vista atrás a las melodías románticas de Verdi o Puccini. También tiene grandes coros, como los de aquellos maestros, con marcado caracter sefardí en el principio de La rosa de Pasión, leyenda que contiene la delicada aria -o romanza- de Sara al más puro estilo italiano, a cargo de Hevila Cardeña. También hay algo de Sondheim en piezas tan bellas como El rayo de luna, que ha estrenado el tenor Ángel Castilla o de corte popular y folklórico, más típico de la zarzuelas regionalistas, como la introducción de La venta de los gatos.

Dado lo pos-medieval de las leyendas, la obra contiene los ritmos que hemos acordado en determinar propios del Renacimiento, al estilo de Mangas Verdes, como la que suena en El romance de la mano muerta, una de las piezas más divertidas y brillantes de la obra, -interpretada con gracia por Carlos Crooke- o la evocación de la batalla en esa misma leyenda e La promesa. Sin duda, con una buena puesta en escena, esta obra puede convertirse en una de las grandes creaciones que nuestro teatro musical está pidiendo a gritos. Resulta un poco triste e incluso vergonzoso, que el director artístico del Teatro Real, Mortier, se dedica a gastar nuestro dinero en óperas que otros teatros no quieren como The Perfect American, de su amigo Phillip Glass, o encargue una adaptación operística de Brokeback Mountain -que nos parece un tema precioso y puede que vaya a ser genial- pero no se den oportunidades a comporsitores españoles, para elaborar, poco a poco, una nueva tradición musical propia. Es muy importante importar espectáculos, por supuesto, pero igual de importante es fomentar la industria y la creación artística de las diferentes culturas ibéricas.

Aquí tienes uno de los dúos de amor más intensos de la obra y un par de temas grabados en estudio únicamente a piano.






No comments: